Las cuestiones ambientales vienen desvelando a los científicos desde hace varios lustros y son bastante pesimistas los pronósticos de la vida en nuestro planeta en las próximas décadas. "El hombre es el único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir... de entre todas las criaturas los humanos son las más detestables pues son las únicas criaturas que infligen dolor por entretenimiento, sabiendo que están causando dolor", solía decir el escritor Mark Twain (1835-1910). También suele decirse -y no sin razón- que el hombre es el único animal que depreda la naturaleza.
Una semana atrás, vecinos de Yerba Buena denunciaron la peligrosa extracción de áridos que viene realizándose en el río Muerto que atraviesa el Parque Sierra de San Javier que administra la Universidad Nacional de Tucumán. Según una ambientalista, el ancho del río se triplicó y el lecho fue saqueado hasta el suelo mineral. Explicó que se formaron barrancos a orillas de más de dos metros de altura, de dónde sobresalen las raíces de arboles medianos y grandes. "Con la próxima lluvia todo eso puede correr río abajo", advirtió. La extracción de áridos limpia los excedentes que bajan con las lluvias del cerro, sin embargo, existen regulaciones que marcan la forma adecuada de realizar estos trabajos sin dañar el medio ambiente. Los interesados en excavar áridos que se emplean en la construcción y en la pavimentación, deben presentar un informe de impacto ambiental ante la Secretaría de Minería de la provincia, repartición que emite los permisos, mientras que la UNT debe otorgar el paso de servidumbre para llegar al río. El monitoreo de estas actividades deben efectuarlo Minería y la Unidad de Gestión Ambiental Minera Provincial.
La extracción de material del cauce del río Muerto se viene realizando en forma intensa desde mediados de 2010, según dijeron los vecinos que viven en la zona afectada. Pidieron explicaciones y sólo obtuvieron evasivas o silencio de los organismos de control. Por su parte, la UNT resolvió cerrar los ingresos al río que están bajo jurisdicción del Parque Biológico Sierras de San Javier, para evitar nuevos retiros. La medida de la UNT no elimina, por cierto, las extracciones porque las máquinas podrían acceder al curso de agua por caminos fuera del perímetro protegido por la universidad. En la actualidad, tres empresas privadas y la Municipalidad de Yerba Buena tienen autorización para extraer ripio.
"El aniquilamiento de la tierra es delito. El futuro está comprometido. Aquí en Tucumán no se respetan íntegramente las leyes vigentes de suelo Nº 3571 y la de defensa forestal Nº 13273 de la Nación, como la provincial Nº 2439, acogida a la nacional, pese al esfuerzo de sus responsables... La destrucción de las fuentes de agua potable de la Sierra de San Javier es un hecho... La Sierra de San Javier no es un fundo para bienes de riqueza, es una reserva de fuente de vida. Pero la ciudad en presión urbanística permanente ya golpea sobre los límites del Parque Biológico. Se realizan loteos que taponan los cauces de descargas naturales y así el agua, desordenadamente, arrasa con la instalación y suelos..." decía el editorial del "Informe: Crimen ecológico" de la publicación Nº 3 de 1975 del Parque Biológico de la UNT.
Han transcurrido 36 años. La depredación de la ladera del Aconquija prosiguió, mientras los organismos de control miraban hacia otra parte, haciendo oídos sordos a las advertencias de los ambientalistas. Un experto dijo hace pocos años que si se seguía destruyendo la naturaleza, en algún momento el cerro San Javier se desmoronaría. La experiencia viene demostrando que cuando la naturaleza reacciona con violencia ante la agresión constante del hombre, no hay poder económico ni humano que pueda detenerla.